Por motivos que aun no entiendo, quizás Dios sabrá, hace poco empecé a aprende a tocar el piano...o su pariente lejano y no tan elegante, el teclado. El objetivo inicial es que aprenda a tocar alabanzas y adoraciones, y las he tocado, pero también he tocado otras cosas.
En mi búsqueda dentro de las alabanzas actuales, temiendo un poco ofender a cualquier músico que se respete, llegué a encontrar que la mayoría de las alabanzas y adoraciones que más me han acercado a la presencia de Dios o por lo menos, que así lo he sentido, están asentadas sobre bases sencillas de 4, 5 o a lo sumo 6 acordes.
De hecho las que más me han hecho sentir pequeña al lado de Dios constarán de 3 o 4 acordes. Y eso me parece maravilloso, porque sé que estoy a penas aprendiendo y que de verdad casi no sé nada de música, pero no por eso no puedo inventar algo para Dios y por un instante sentir que le estoy cantando al oído en simples notas cargadas de agradecimiento, sentimientos encontrados...
Hay mucho que me falta aprender de música, no por nada habrá gente que pasa su vida entera aprendiendo de este tema...sin embargo la noción de que sólo 3 acordes me permitirán entrar o acercarme un poco a la presencia de Dios me satisface mucho. Entiendo que no en la abundancia de las progresiones y complejidades en inversiones está la presencia de Dios, sino en la verdadera intención del corazón. Así que entiendo que adorar a Dios no es complejo, lo único que Él busca es adoradores en Espíritu y Verdad. La música es el acompañante, pero jamás el protagonista.
Si uno tiene la posibilidad de adorarlo debería, porque trae una convicción, un sentimiento, una firme noción de que las cosas simplemente están bien y lo van a estar. De que la audiencia siempre estará satisfecha, porque Él es la audiencia. De pronto las armonías, los relativos, los ritmos, tienen un sentido. Nada es tan simple y a la vez tan complejo.
Marcos 5: 41 "Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, LEVÁNTATE"
miércoles, 12 de junio de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
Evangelio culpable
Quizás el pecado de muchos, que con afán de seguir la voz de Dios han complicado la llegada de otros tantos delante de Él sin involucrarlo mucho, ha sido dejar muchos de los conceptos que fueron la base de la Fe en Jesús como abstractos. Nos hemos quedado en un evangelio completamente teórico y muchas veces etéreo, hermoso en sus palabras pero vacía en su practicidad. Como una buena clase de filosofía. Como una conversación con un psicólogo. Pero la gente no necesita más teoría. Ya la tiene, en todas partes. En los programas, en sus hogares, en la radio...tenemos motivadores masivos. Y tantos domingos escuchamos hablar de los milagros de Jesús, y más de una vez habremos oído el "y ustedes harán cosas mayores", promesa que Dios dejó en sus deseos. Pero escasos son los que hacen caso de esa verdad. Y aunque ahora no creemos en que Dios sólo nos premia si hacemos bien o castiga si hacemos mal, y aunque ahora de hecho sabemos que somos hijos de Él y que tenemos acceso a todas sus promesas, palabras de vida, bendiciones...seguimos en una etapa completamente discursiva de nuestras convicciones. No hemos sido lo suficientemente seguros como para ejecutar sus instrucciones y hacer milagros. Y el mundo necesita milagros...los enfermos necesitan ser sanados y los muertos deben ser resucitados. Las almas están hartas de discursos motivadores, están cansadas de palabras de afirmación sin obras que las respalden...políticos, profesores, padres, hermanos e hijos habrán dicho tantas cosas y no actuado conforme a ello. Cuando nosotros hablamos en nombre de Dios y no hacemos conforme a lo hablado estamos nada más reforzando este sentimiento de insatisfacción, desilusión y tristeza que las personas ya traen en sus pensamientos, pero ahora haciendo que sobre Dios descanse esa culpa.
martes, 25 de septiembre de 2012
Las ovejas son de Dios
Están convencidos.
Tantos pastores creen que las ovejas les pertenecen. Están seguros de que son suyas y las grandes cosas que Dios ha hecho a través de ellos han resultado contraproducentes en este sentido, pues no les permite ver. Discursivamente hablan de "las ovejas del Señor" pero en las políticas internas, manejan a las ovejas como propias. Pienso que las ovejas son un flujo en continuo movimiento a través de muchos ríos que eventualmente caen en lagos pero no están destinados para permanecer en ellos. Si los lagos no permearan y atravesaran la tierra (llegando a senotes que desembocan en el mar) o se evaporaran y se convirtieran en lluvia, se convertirían en estanques muertos. Aún en los lagos hay un fluir. Los lagos no son permanentes. Los ríos son transitorios...finalmente todos caeremos en el mar...el mar de su presencia y su vida eterna. Mientras tanto, transitamos y nos movemos. Somos suyos y periódicamente algunos nos ayudan a encarrilarnos, nos cuidan de época en época, pero estas guías no permanecen, con las estaciones de la vida van cambiando. ¿por qué si alguien se va del país es justificable que una oveja emprenda su rumbo, pero cuando la oveja decide irse por oír a Dios entonces todo está mal? ¿por qué no simplemente permitimos que las ovejas transiten? Quizás no todo sea tan bueno y bonito como siempre nos lo han vendido...quizás hay intereses alternos y no tan afines a lo que Dios ha dicho.
En fin, no soy quien para juzgarlo, sólo sé que las ovejas son de Dios.
Tantos pastores creen que las ovejas les pertenecen. Están seguros de que son suyas y las grandes cosas que Dios ha hecho a través de ellos han resultado contraproducentes en este sentido, pues no les permite ver. Discursivamente hablan de "las ovejas del Señor" pero en las políticas internas, manejan a las ovejas como propias. Pienso que las ovejas son un flujo en continuo movimiento a través de muchos ríos que eventualmente caen en lagos pero no están destinados para permanecer en ellos. Si los lagos no permearan y atravesaran la tierra (llegando a senotes que desembocan en el mar) o se evaporaran y se convirtieran en lluvia, se convertirían en estanques muertos. Aún en los lagos hay un fluir. Los lagos no son permanentes. Los ríos son transitorios...finalmente todos caeremos en el mar...el mar de su presencia y su vida eterna. Mientras tanto, transitamos y nos movemos. Somos suyos y periódicamente algunos nos ayudan a encarrilarnos, nos cuidan de época en época, pero estas guías no permanecen, con las estaciones de la vida van cambiando. ¿por qué si alguien se va del país es justificable que una oveja emprenda su rumbo, pero cuando la oveja decide irse por oír a Dios entonces todo está mal? ¿por qué no simplemente permitimos que las ovejas transiten? Quizás no todo sea tan bueno y bonito como siempre nos lo han vendido...quizás hay intereses alternos y no tan afines a lo que Dios ha dicho.
En fin, no soy quien para juzgarlo, sólo sé que las ovejas son de Dios.
"4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?
5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios."
1 Corintios 3
miércoles, 19 de octubre de 2011
Ese sentimiento
En algún momento uno habrá sido, o será en algún punto esa persona, creo yo, de otra manera, por qué se topará uno en la vida con semejantes individuos. Aquella que es incapaz de reconocer los atributos de los demás a menos que estos sean menores que los suyos mismos (claramente, bajo sus propios parámetros). Aquella que tácitamente compite con sus semejantes, buscando sentirse mejor a expensas del mal ajeno o el extraordinario bienestar propio (y su respectiva presunción del mismo). El punto es que los demás no sean felices, no tanto ser del todo feliz. Aquella que tan pronto intuye oportunidad de éxito o beneficio de cualquier ser humano diferente a sí mismo, se lanza sobre ella, tratando de quitarla del camino del inicialmente bienaventurado. No es ni si quiera de si la oportunidad era conveniente para él/ella. De si la oportunidad respondía adecuadamente a sus necesidades. Puede que ni si quiera tuviese que ver con lo que buscaba (por decir algo, un rico que le quita al pobre el último par de zapatos que estaba en promoción en la tienda) sin embargo la necesidad de abarcar todo genera dentro de sí algún tipo de placer.
Es esa tristísima envidia, esa inseguridad propia profunda, esa incapacidad de enfrentarse contra sí mismo, sus defectos y cualidades, reconocerlos, abrazarlos, asumirlos, liberarlos.
Es la villana de Mean Girls. Es la Cruela de vil. Es la bruja de blancanieves y todos sus varientes, tipos, etc.
Es ese nefasto egoísmo. Ese cruel hedonismo. Esa triste sonrisa que cubre vacíos enormes. Es esa insensatez.
Se traduce en el bully, en la abusiva, el desgraciado de Señorita Laura, el que pierde en Caso Cerrado, el villano de todas las sagas de James Bond. Es otro de los malestares de nuestra sociedad.
Es la niña que todo lo tiene y quiere (y seduce) al novio de la compañera más pobre de su clase. Es la soltera guapísima que le baja el marido a la señora de 50 años. Es el mocoso rico y malcriado que le quita el carrito al hijo de la empleada. Es el David que se fija en Betsavé...y eso que era David.
Todos pasaremos por esa etapa en algún punto de nuestras vidas, el punto es superarlo, ¿no?
Una discusión...
Creo que hace mucho no me ponía a pensar en lo diferentes que somos de nuestros progenitores. En algún momento los escuché hablando de mí a mis espaldas, y en verdad que fue más doloroso que escuchar cualquier chisme de cualquier persona. Siempre me dicen que no acepto sus comentarios, sin embargo siempre que hacen alguno viene con un imperativo tono de reclamo. Es casi como si quisieran discutir, mientras irónicamente dicen "la verdad yo no voy a discutir esto ahora". Inevitablemente siempre termina siendo una discusión...
Yo los amo mucho, y creo que su labor no es sencilla. Educar con malas bases es tan difícil como intentar hacer un edificio sin cimientos. Gloria a Dios que Dios llegó a nuestras vidas. De otra forma quizás mi vida sería muy distinta, quizás ya no estaría aquí.
Cualquier cosa que me ponga a discutir, a pensar, a intentar imaginar, la verdad se queda corta, con la complejidad detrás de ser un buen padre. No sólo un dador de vida, porque de esos que riegan la semilla hay muchos, y vientres en los que se encuban bebés, de igual forma. Ser en verdad alguien que le da un sentido a otra persona, más allá que hacer de ella una prolongación de su misma existencia (El camino de la vida).
La verdad, por más que quiero juzgar y enojarme con mis padres, me doy cuenta que no existen motivos. Ellos siempre le quedarán debiendo a uno, y uno como hijo claramente siempre les va a quedar debiendo (aunque digan lo contrario frente a nosotros, en sus discusiones maritales sobre nosotros así será siempre).
Es triste pero es cierto. El punto al final del día es perdonar. No por ellos, porque ellos (así como uno mismo) lastiman a sus hijos y ni se dan cuenta. Porque guardar rencor contra el que te dio la vida de ninguna manera puede ser un buen sustento para una vida estable y pacífica. No vale la pena arruinarnos la vida por tontos (o grandes) rencores.
martes, 27 de septiembre de 2011
Es chistoso
Es chistoso como siempre nos burlamos de los demás buscando ocultar en medio de la risa nuestras propias inseguridades. Como siempre andamos en busca del error ajeno, para evitar caer en el mismo públicamente, y actuar como si siempre hubiésemos sabido que estaba mal dicho o mal escrito.
Es chistoso como siempre nos burlamos de nuestros papás porque dicen algo mal, porque escriben muy lento, porque pronuncian chistoso, porque no saben de ésto o de aquello. Es chistoso que todos vamos para allá pero en este instante pretendemos que así no es. Es por eso que jamás he confiado en los instantes, son más perecederos que la lectura de la palabra instante. Son nada...aunque sumados son todo.
Es chistoso como nos burlamos de los extranjeros, criticamos su acento, sus modismos, su particular estilo, sin embargo cuando nosotros nos convertimos en ellos, esperamos el mejor trato y respeto que consideramos merecemos. Es chistoso como creemos que merecemos todo, y la verdad es que para nada.
Es chistoso que nos quejemos todo el tiempo, porque es más fácil que de hecho hacer algo al respecto. Que critiquemos a todos pero cuando nos dicen nuestras fallas sintamos que es de hecho un complot. Es chistoso que querramos todo sin esperar dar algo a cambio.
Es chistoso que nos burlemos de los principios sobre los cuales hemos sido educados, siendo "rebeldes" y desobedeciéndolos, cuando más que ir en contra de una autoridad estamos yendo en contra de nosotros mismos. Es chistoso que nos jactemos de ser tan sabios y conocedores con menos de 1 cuarto de siglo como edad en nuestras actas, y tomemos la opinión de todos aquellos escritos que llevan tanto más sobre esta tierra de lo que nosotros jamás estaremos.
Creo que es curioso como tanta gente se burla del cristianismo, de los que leen la Biblia, de los que tienen fe en cosas que no ven y que desconocen, pero saben mejor que cualquier hombre que conozca a profundidad alguna ciencia que su convicción de hecho es cierta. Sin lugar a duda. En su ser es cierta. En el universo se manifiesta. Es cierta. Es verdadera y todos lo saben pero pocos lo asumen y aceptan.
Esto todo es un gran chiste alemán, según la RAE.
Es chistoso como sabemos que tenemos que hacer las cosas sin embargo seguimos evitando hacerlas...es chistoso.
jueves, 11 de agosto de 2011
Él solo lo hizo...
Esta tarde entré a mi casa y pensé de verdad que sería una como tantas tardes en las que perdería un poco de tiempo en el computador o descansando. Tengo que reconocer que últimamente había estado especialmente irritable. Al manejar o en mi trato con mi familia, en el día a día, en el trabajo, en general. No de histérica loca, pero sí un poco más sensible de lo normal (sépase que siempre he sido alguien sensible...hey! sin comentarios al respecto! jaja) No es una irritabilidad que se perciba a primera vista, algo que un desconocido pudiese reconocer en mi discurso o actuar...es una de esas irritabilidades tácitas que como cuchillo de palo, como tijera sin filo, como (hagase la referencia familiar más pertinente), que no corta, no es continuamente penetrante y tajante, sin embargo, poco a poco desgasta aquello que tanto toca.
Creo que esta irritabilidad se estaba convirtiendo de hecho en un síntoma en mi cuerpo, generándome malestares importantes. El punto es que era una carga pesada que descansaba en mis hombros hacía un tiempo considerable y, aunque no me dejaba inútil, sí me fastidiaba considerablemente y más que nada me desgastaba.
Esto, aunado a problemas que estuve teniendo con tantas partes de mi carácter, quizás reflejados en muchos de mis escritos, hoy explotó de la manera más inesperada.
Estaba tratando de hacer unos reportes para mi trabajo, que quería mandar hoy mismo, pero a quien engaño, no lo conseguí, porque me distraje y perdí tiempo. Lo que sucede es que mi computador decidió actualizarse repentinamente, mientras yo leía algunas cosas en internet. Esto me ha podido enojar de una forma ridícula. Enloquecí por unos instantes, caí en la tan inclemente autoconmiseración repentina, empecé a juzgarme y a culparme porque todo siempre me sale mal, e hice, No una TORMENTA, en un vaso de agua, sino un santo Huracán categoría 1000.
Hace mucho no sentía tanto enojo irracional por una estupidez, y me puse a pensar en qué carambas estaba pasando para que yo reaccionara así (cosa que jamás hago...pero hoy decidí hacer). Me encontré con una serie infinita de momentos de enojo y frustración que venían y se iban repentinamente a lo largo de mis días. Nunca me había sentado a pensar en ellos, pero de pronto ahí vinieron todos juntos, aglomerados, como parvada o algo por el estilo, directo a mis pensamientos.
Mi computadora se apagó, dejó de funcionar, y siempre que hace eso, me toma un tiempo muy considerable reiniciarla. Me di por vencida y en mi ser (toda yo) supe que tenía que ir a orar. Simplemente lo supe, NO quería hacerlo, es más, el viento mismo de una corriente repentina que entró por la ventana de mi hermano casi que me arrastró a lo que mis padres han bautizado como cuarto de oración. Entré y caí de rodillas...lloré como hace mucho no lloraba. Lloré con el corazón, con la mente y con mi cuerpo. Cada uno de mis músculos lloraba. Lloré y dejé mis lágrimas en cada metro cuadrado de esa recámara. Lloré y no me pude detener durante unos 30 minutos, fácilmente.
Creo que hace mucho no me sentía tan libre. Lloré y lloré. Lloré y recordé orígenes, recordé tristezas pasadas, y las dejé junto a mis lágrimas. Lloré y lloré.
Creo que muchas veces esperamos que alguien llegue y sobrenaturalmente extirpe de nosotros nuestras peores tristezas y nuestros más grandes temores. Ese alguien tiene que ser merecedor de nuestro respeto y posiblemente reconocido por muchos como para que tenga validez. Quizás un sicólogo, un padre, un pastor, un cura, un "alguien".
Algo que empecé a admirar hace poco de los judios es su capacidad de asimilar a Dios como un ser completamente ajeno de cualquier cosa que pudiesemos ver, puesto que todo lo que vemos es creado y Él es el Creador. Nada de lo que hace lo representa exactamente, sin embargo una fracción, Su esencia, Su carácter, nos es revelado a través de toda su obra y creación.
Él trasciende por completo, supera por mucho, cualquiera de nuestras mejores palabras, mejores intensiones, geniales pensamientos, sin embargo, hoy ÉL me sanó.
No, no fue un medicamento, un psicólogo, un alguien reconocido, fue Él porque sí.
Él siempre ha querido y hasta hoy lo dejé...Él sólo me sanó...Él sólo lo hizo.
Sí, Él sólo lo hizo...
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