martes, 25 de septiembre de 2012

Las ovejas son de Dios

Están convencidos.

Tantos pastores creen que las ovejas les pertenecen. Están seguros de que son suyas y las grandes cosas que Dios ha hecho a través de ellos han resultado contraproducentes en este sentido, pues no les permite ver. Discursivamente hablan de "las ovejas del Señor" pero en las políticas internas, manejan a las ovejas como propias. Pienso que las ovejas son un flujo en continuo movimiento a través de muchos ríos que eventualmente caen en lagos pero no están destinados para permanecer en ellos. Si los lagos no permearan y atravesaran la tierra (llegando a senotes que desembocan en el mar) o se evaporaran y se convirtieran en lluvia, se convertirían en estanques muertos. Aún en los lagos hay un fluir. Los lagos no son permanentes. Los ríos son transitorios...finalmente todos caeremos en el mar...el mar de su presencia y su vida eterna. Mientras tanto, transitamos y nos movemos. Somos suyos y periódicamente algunos nos ayudan a encarrilarnos, nos cuidan de época en época, pero estas guías no permanecen, con las estaciones de la vida van cambiando. ¿por qué si alguien se va del país es justificable que una oveja emprenda su rumbo, pero cuando la oveja decide irse por oír a Dios entonces todo está mal? ¿por qué no simplemente permitimos que las ovejas transiten? Quizás no todo sea tan bueno y bonito como siempre nos lo han vendido...quizás hay intereses alternos y no tan afines a lo que Dios ha dicho.
En fin, no soy quien para juzgarlo, sólo sé que las ovejas son de Dios.

"4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?
5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios."
1 Corintios 3

jueves, 11 de agosto de 2011

Él solo lo hizo...

Esta tarde entré a mi casa y pensé de verdad que sería una como tantas tardes en las que perdería un poco de tiempo en el computador o descansando. Tengo que reconocer que últimamente había estado especialmente irritable. Al manejar o en mi trato con mi familia, en el día a día, en el trabajo, en general. No de histérica loca, pero sí un poco más sensible de lo normal (sépase que siempre he sido alguien sensible...hey! sin comentarios al respecto! jaja) No es una irritabilidad que se perciba a primera vista, algo que un desconocido pudiese reconocer en mi discurso o actuar...es una de esas irritabilidades tácitas que como cuchillo de palo, como tijera sin filo, como (hagase la referencia familiar más pertinente), que no corta, no es continuamente penetrante y tajante, sin embargo, poco a poco desgasta aquello que tanto toca.
Creo que esta irritabilidad se estaba convirtiendo de hecho en un síntoma en mi cuerpo, generándome malestares importantes. El punto es que era una carga pesada que descansaba en mis hombros hacía un tiempo considerable y, aunque no me dejaba inútil, sí me fastidiaba considerablemente y más que nada me desgastaba.
Esto, aunado a problemas que estuve teniendo con tantas partes de mi carácter, quizás reflejados en muchos de mis escritos, hoy explotó de la manera más inesperada.
Estaba tratando de hacer unos reportes para mi trabajo, que quería mandar hoy mismo, pero a quien engaño, no lo conseguí, porque me distraje y perdí tiempo. Lo que sucede es que mi computador decidió actualizarse repentinamente, mientras yo leía algunas cosas en internet. Esto me ha podido enojar de una forma ridícula. Enloquecí por unos instantes, caí en la tan inclemente autoconmiseración repentina, empecé a juzgarme y a culparme porque todo siempre me sale mal, e hice, No una TORMENTA, en un vaso de agua, sino un santo Huracán categoría 1000.
Hace mucho no sentía tanto enojo irracional por una estupidez, y me puse a pensar en qué carambas estaba pasando para que yo reaccionara así (cosa que jamás hago...pero hoy decidí hacer). Me encontré con una serie infinita de momentos de enojo y frustración que venían y se iban repentinamente a lo largo de mis días. Nunca me había sentado a pensar en ellos, pero de pronto ahí vinieron todos juntos, aglomerados, como parvada o algo por el estilo, directo a mis pensamientos.
Mi computadora se apagó, dejó de funcionar, y siempre que hace eso, me toma un tiempo muy considerable reiniciarla. Me di por vencida y en mi ser (toda yo) supe que tenía que ir a orar. Simplemente lo supe, NO quería hacerlo, es más, el viento mismo de una corriente repentina que entró por la ventana de mi hermano casi que me arrastró a lo que mis padres han bautizado como cuarto de oración. Entré y caí de rodillas...lloré como hace mucho no lloraba. Lloré con el corazón, con la mente y con mi cuerpo. Cada uno de mis músculos lloraba. Lloré y dejé mis lágrimas en cada metro cuadrado de esa recámara. Lloré y no me pude detener durante unos 30 minutos, fácilmente.
Creo que hace mucho no me sentía tan libre. Lloré y lloré. Lloré y recordé orígenes, recordé tristezas pasadas, y las dejé junto a mis lágrimas. Lloré y lloré.
Creo que muchas veces esperamos que alguien llegue y sobrenaturalmente extirpe de nosotros nuestras peores tristezas y nuestros más grandes temores. Ese alguien tiene que ser merecedor de nuestro respeto y posiblemente reconocido por muchos como para que tenga validez. Quizás un sicólogo, un padre, un pastor, un cura, un "alguien".
Algo que empecé a admirar hace poco de los judios es su capacidad de asimilar a Dios como un ser completamente ajeno de cualquier cosa que pudiesemos ver, puesto que todo lo que vemos es creado y Él es el Creador. Nada de lo que hace lo representa exactamente, sin embargo una fracción, Su esencia, Su carácter, nos es revelado a través de toda su obra y creación.
Él trasciende por completo, supera por mucho, cualquiera de nuestras mejores palabras, mejores intensiones, geniales pensamientos, sin embargo, hoy ÉL me sanó.
No, no fue un medicamento, un psicólogo, un alguien reconocido, fue Él porque sí.
Él siempre ha querido y hasta hoy lo dejé...Él sólo me sanó...Él sólo lo hizo.

Sí, Él sólo lo hizo...


miércoles, 20 de julio de 2011

Pagando los platos rotos y viendo mis contradicciones

Quizás en las letras encuentro un receso de tantos pensamientos. Como que los universos paralelos que parecen entretejerse en mi mente, convergen en un único lugar, en un único espacio a medida que escribo.

Creo ha sido uno de los días más confrontativos (¿se puede decir así?) de mi vida. Me he estrellado contra mí misma...me he encontrado con mis contradicciones, mis contrariedades, mis errores, y algunas julyadas. Todos los días vemos cómo somos incongruentes, pero nos damos concesiones, pensando, ah, pues a la siguiente no lo hago o, ay ni que fuera a afectar que me contradije. Sin embargo somos eso que pensamos y eso que decimos. Si no hay congruencia entre ambos, entonces no hay congruencia en nuestra vida, en lo que hacemos, en cómo existimos.
Ya entendí que la gente crece y no sólo no cambia, sino que se aferra a la mala o buena, eso no importa, historia que ha vivido...convirtiéndola en dogma y en paradigma que profesa y ejemplifica uniformemente (ahí sí hay congruencia, pero no es adrede) hasta que encuentre algo lo suficientemente pesado que la haga cambiar de opinión (que la verdad no pasa mucho).
Con el paso del tiempo me he dado cuenta que todos terminamos pagando los platos y vasos rotos de otras personas. Quizás uno mismo cuántas veces no habrá hecho pagar a los demás por lo que alguien dentro de uno rompió...
Independientemente de los motivos, de las razones, de la validez de estos, lo único que estamos haciendo es tejer una gran red de "payback is a b%$8#". Todos queriéndonos "cobrar" las majaderías que otros nos hicieron, lastimando a los subsecuentes eslabones en esta ridícula cadena que parece perpetuarse y crecer desmesuradamente dentro de los corazones de miles de personas cada minuto.
Empezamos a probar, qué tanto aguantan los demás y si bajo nuestros parámetros, tan estudiados y objetivos como el "agua que se tantea a los tamales", consideramos que no pasan nuestras pruebas, entonces proseguimos a buscar la manera de amedrentar su espíritu y reducir su estima de la manera que mejor nos sea posible (todos lo hemos hecho...de una u otra forma lamentablemente...). Cabe destacar que para que cualquiera si quiera pueda entrar en un periodo de prueba tiene que necesariamente tener un grado de vulnerabilidad con un valor superior a 7 en una escala de 1 a 10 (estadística obtenida de donde vienen el 90% de las estadísticas), es decir, que el que pone a prueba sepa de dónde cojea y qué le duele...para poder proseguir con la fase de amedrentarlo e ignorarlo.
No entiendo por qué pasa esto, pero así es. Te dañan y por lo tanto dañas. A veces a conciencia, otras veces ya en automático, ni si quiera te tomas la molestia de razonarlo, simplemente por inercia lo haces...llevas tanto haciéndolo...
Lo curioso es que a pesar de eso todavía existimos unos pocos que estamos dispuestos a ser probados, a vulnerabilizarnos, si es que existe la palabra, y a arriesgarnos a ser amedrentados...porque...ah...creo que jamás podré describir adecuadamente ese por qué...para otra ocasión lo dejo.

El punto es que me equivoqué de dos maneras, y por ambas lloré...por eso fui por la tarde a ver patos en ese canal cerca de mi casa, encontrándome algunas ratas y pájaros en el camino....dejando algunas lágrimas en ese destino.

Fool me once, shame on you; fool me twice...am I stupid or something?


sábado, 21 de mayo de 2011

Sobre los 27 decapitados y las tinieblas


http://www.abc.com.py/nota/asesinan-a-27-personas-en-guatemala/

“Nuestro único delito es ser pobres y buscar mejores oportunidades de vida” (María Consuelo Rodríguez de Mendoza, 2011)

Personas cuya única intención era facilitar la vida, tanto de ellos, como las de sus familias. En verdad su único crimen fue haber nacido pobres y tener que ganar cada una de las necesidades más que básicas del ser humano a costa del sudor, literal y muy abundante, de sus frentes. Murieron jornaleros, murieron trabajando, murieron buscando algo mejor en medio de un mundo que si en algo se esforzó fue en cerrarles las puertas, hasta el último de sus días. Murieron haciendo algo que tenían que hacer, no sabían mejor, murieron y dejaron viudas, y huérfanos. Murieron y ¿quién va a hacer algo al respecto?

Murieron y siguen muriendo…están en el continuo presente del eterno morir que ahora parece rodearnos. Murieron mientras nuestra compasión y capacidad de asombro se reducen de manera exponencial. Murieron y nuestra mente está tan cauterizada que parece que lo mismo nos da. Murieron y ¿qué vamos a hacer al respecto?

Podríamos intentar apelar al pasado bestial e instintivo del cual venimos, refugiándonos en aquellos recuerdos con el fin de justificar parcialmente las acciones que ahora nos rodean. Decir que así como los bárbaros arrasaban con tantas antiguas aldeas durante los principios de nuestra civilización, la violencia y bestialidad de alguna manera siempre han estado en nuestra sangre, nada más han mutado y se manifiestan de maneras diferentes con el paso del tiempo. Sin embargo, en ninguna manera eso justifica que tras tantos siglos de supuesto avance, con tantas leyes y modos de proteger los derechos humanos (que por default nos diferencian de los animales) no sólo sigamos haciendo esta clase de salvajismos (mucho peores que los animales, porque a la verdad ellos no saben más que vivir y actuar por instinto, por su pura naturaleza, sin razón alguna como parte de sus decisiones), sino que, lo peor, las estemos permitiendo y más aún, hayamos decidido ignorarlas y convivir con ellas.

Esta última cifra, estos 27, son una advertencia, el recordatorio, un mal, nefasto síntoma, de una descomposición que lleva generándose durante muchos años. Esta descomposición, esta falta de interés, esta injusticia continua, es el reflejo de lo dañados que estamos y que nos hemos permitido estar. Las luchas contra el narcotráfico llevan generando muertes y destrucción desde mediados del siglo pasado, estamos viendo claramente las cosechas de nuestra idiosincrasia, de nuestra falta colectiva de interés por el bien ajeno; nuestro egoísta y sumamente estúpida mentalidad de buscar el bien propio y alejarnos por completo de todo interés por el de al lado.

No puedo dejar de pensar en las familias que de ahora en adelante además de no tener a su proveedor, al hombre de su casa, que tan brutal y despiadadamente fue asesinado, tendrán que lidiar con la idea de ni si quiera poderse despedir, de velarlo y enterrarlo, hacer parte de su duelo, como era correcto, como era necesario. Más aún, lidiar con el faltante, el desasosiego, generado por lo absurdo y corrupto, descompuesto (quiero decir animal, pero no, porque los animales no hacen eso) final de sus amados.

Creo que aún no dimensionamos los daños generados por la inversión de papeles tan descabellada que ocurre frente a nuestras narices. Todos los niños que cada vez más temprano tienen que empezar a tomar acciones y hacer decisiones que definen el futuro de su familia, a causa de que su padre ha sido asesinado o ha tenido que huir por amenazas…no tiene sentido. ¿Cómo van a crecer? ¿Qué va a ser de ellos? ¿Quién podrá regresarles los años que tan injustamente les están siendo robados? Que una niña haya tenido que rogar por la vida de su madre, mientras su padre hacía lo mismo, para que por lo menos uno de los 2 resultara con vida y ellos no quedaran huérfanos…¿qué nombre hay para eso? ¿Cómo lo podemos definir? Una niña que va a ayudar a sus padres a trabajar, o por lo menos a acompañarlos para no quedarse sola, esperando que sea un día de tantos, y termina abogando por la vida de su madre y viendo como la de su padre se va entre sus dedos…porque él era merecedor de una muerte a la que nunca supo en qué momento fue sentenciado, pero lo fue, y eso ya nadie lo pudo cambiar.

Ya no tienes que estar metido en algo, ya no tienes que ser parte de un grupo u otro. Ya no tienes que tener dinero, ya no tienes que tener un gran nombre. No tienes que ser “trascendental” a nivel nacional, local…vamos puede que ni tu vecino sepa tu nombre, TÚ ya puedes ser sentenciado.

Basta con que trabajes para la persona incorrecta, con que existas, ya puedes ser sentenciado. Ya no hay discriminación. Antes parecía haberla, pero poco a poco, conforme nuestra ceguera y negligencia aumentaron, nuestra fatal indiferencia, también la indiscriminación de la violencia absurda lo hizo. Podemos catalogar la violencia de hoy en día como la máxima expresión del comunismo, pues todo lo que hace es para todo el pueblo, no distingue entre ricos y pobres.

Yo no tengo palabras para describir la magnitud de lo que, como sociedad, nos estamos echando encima. Más aún, de lo relacionado que está todo lo que hemos permitido que nos gobierne, nos rija, mande sobre nuestras tierras, con estas atrocidades. Quisiera intentar explicar el daño que hemos generado y cómo ya no podremos echarlo atrás. Los padres sin hijos, los hijos sin padres, las madres viudas y las familias destrozadas que ahora parecen estar en todas partes, siendo desplazados continuos de la violencia.

Creo que jamás alguien podrá, en verdad es inefable.

Sin embargo, me rehúso a quedarme así…me rehúso a que me maten a alguien más, a que la violencia toque a otro de mis seres queridos. Me niego a que una guerra, que en principio yo creí no era mía, vuelva a arrebatarme a otra persona de los brazos, me niegue la oportunidad de volver a expresarle mi afecto a alguien allegado a mi corazón.

Yo no creo que este mundo descompuesto sea si quiera un intento perverso del perfecto plan que un día Dios hizo para todos nosotros. A mí no me importa en qué creas tú, a mí no me importa en qué piensen los demás, ya llevo demasiados años fijándome en el qué dirán, y el qué dirán jamás mantuvo vivo a ninguna persona ni resguardó la vida de sus queridos…no. El miedo nunca ha guardado a una nación de la injusticia e iniquidad dentro de sus raíces, si algo, lo ha incrementado. Espero que si no crees en un Dios que es absoluta verdad por lo menos seas capaz de reconocer la completa oscuridad que continuamente te rodea, de una u otra forma. Y si puedes reconocer la oscuridad, más fácilmente podrás ver entonces la luz. “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas NO prevalecieron en contra de ella”. Yo no voy a razonar, porque creo que la violencia e injusticia han anulado cualquier argumento válido y razonable delante de todos nuestros ojos.

El pecado existe, y su manifestación más popular actualmente es la violencia. El pecado es todo lo que va en contra de la voluntad de Dios. El pecado a Dios en sí no le puede hacer nada, sin embargo lleva destruyendo lo que le hizo desde el principio de nuestros días. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios” “Y dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y el hombre fue hecho”. Todo ha sido creado y constituido por la palabra de Dios. Con ella Dios nos hizo, sin ella nos morimos. En la palabra hay una explicación clara de lo que nos separa de Dios y es precisamente el pecado. Así como existe Dios existe Satanás. “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Así como Dios es amor, Satanás es el padre de la mentira que ha venido a “robar, matar y destruir”. Esa es toda su meta. No estoy abriendo un foro de discusión, estoy expresando lo que es. Su mejor engaño, siendo el padre de la mentira, es que él no existe. Adorar a Satanás no es siempre adorarlo a él, de hecho las raíces del satanismo, una moda más impregnada dentro de nuestra cultura de lo que creemos, están en hacer tu propia voluntad ("Do what thou wilt shall be the whole of the Law"). ¿Por qué hacer tú propia voluntad? No estamos en una lucha entre lo que el hombre quiere y pude hacer, lo que Dios quiere y puede hacer y lo que Satanás quiere y puede hacer. Dios es el alfa y la omega, el principio y el fin. Satanás existe desde antes de nuestra creación. El hombre, en contra de todo orgullo y vanidad que puedas tener amigo lector, lo cierto es que es nada en medio de esta batalla. Es nada en el sentido de que en sí mismo no tiene parte verdadera, porque al lado de ambas fuerzas es mínimo. O es influenciado por una fuerza o es influenciado por otra, no hay más. Tu voluntad o la rige Dios o la rige el diablo…eso es. Al promover que las personas hagan SU voluntad, exalten los deseos de SU persona, se dediquen a la autosatisfacción y autorealización, lo cierto es que están haciendo lo que Satanás quiere. Mientras TÚ voluntad no esté en Dios, está en Satanás, no hay más. Por eso el Satanismo no habla de adorar a Satanás, sino de adorar la propia voluntad de las personas. Satanás es el príncipe de este mundo, la autoridad original de este lugar recae sobre él, pues el hombre, a través del pecado original se la cedió por completo. Dios había puesto al hombre en la tierra para que la gobernara, cuando el hombre le transfirió ese poder a Satanás, de nuevo, porque lo obedeció a él y NO a Dios, Satanás adquirió todo ese poder.

Estoy segura de un Dios perfecto, un Dios cuyo amor y misericordia se renuevan todos los días, conocedor de cada uno de nuestros tiempos, hacedor de todas las cosas. Un caballero que es completamente fiel a Su palabra, por lo que jamás se meterá con TÚ voluntad. Podrás hacer de todo en esta vida, hasta pretender y decir que no existe, burlarte de quienes creen en Él y negarte a lo que para mí es más que evidente, Su existencia. Sin embargo, no puedes obviar la cantidad de barbaries, brutalidades y oscuridad general que nos rodean. Creo que las tinieblas en verdad no son más que la ausencia de luz.

“1:5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.” (1 Jn. 1:5)

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” (Jn 1:1-5)

La vida era la Luz de los hombres, y creo al día de hoy lo sigue siendo. La luz en las tinieblas en verdad resplandece, de hecho necesitamos oscuridad para que la luz en verdad resplandezca. Creo que la luz siempre será superior a las tinieblas y que este presente absurdo puede ser destituido y sustituido por un futuro claro y justo, siempre que entendamos nuestro papel dentro de todo este conflicto. Entendamos que la luz de Dios se verá reflejada en los momentos de oscuridad en el hombre.

Yo ya no quiero razonar, porque la violencia y la guerra no lo hacen. Yo me cansé y entendí que en verdad el hombre sólo es grande cuando se humilla y está de rodillas. Yo necesito de Dios, necesito que Jesús, el Verbo de vida, la luz misma actúe en mí. Necesito que el Espíritu Santo deje de ser parte de un rezo y se convierta en el nexo entre mi vida y lo claro, lo que tiene luz, el exacto opuesto de las tinieblas.

Genuinamente y de todo corazón te invito a que hagas lo mismo. He oído que nos invitan a meditar y pensar todos los días a las 12 sobre nuestros mejores deseos para nuestra nación. Yo te invito a que ores por tu país, a que en verdad intentes acercarte a Dios, al Dios que te describo, no al que tú quizás has mal concebido a causa de la negligencia de muchos de los que creemos en Dios pero hemos sido torpes en nuestro andar, o al Dios de castigos y penalizaciones perpetuas que tantas veces nos han presentado. No veas a los hombres, no los busques, búscalo a Él. Él es la luz, en Él está la luz, y la luz es lo que necesitamos como nación…no más sangre, no más injusticia, no más oscuridad. Y sólo Dios en verdad lo puede hacer, ya está comprobado que los hombres siempre fallaremos en nuestro intento, por eso ya hemos perdido toda la fe en nuestros gobernantes: estamos esperando que rijan nuestra nación como sólo Dios a través de ellos podría bien hacerlo.

Romanos 10: 8b-10 “Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

No te digo que te comprometas con una iglesia, un movimiento, que te tatúes un nombre en el pecho o que tras hacer esto me mandes todo tu dinero, de ninguna forma…Dios no tiene precio y lo que Él tiene para la humanidad ha sido todo dado por gracia.

Busca a Dios, acércate a Él, llénate de lo que dice la Biblia, que finalmente es SU palabra. La misma fe ciega que has tenido en tantos seres humanos, empléala en ÉL, dale una oportunidad, es todo lo que necesita. En 3 oraciones reconoce que ha habido oscuridad en tu vida, porque no puedes abogar por luz sumergido dentro de oscuridad. Solicita el favor de Dios en ella, confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tú corazón que Dios le levantó de los muertos, como dicen los pasajes antes mencionados.

Yo creo que Dios puede vencer toda oscuridad y toda injusticia que hay en tú vida. Yo creo que para Él nada puede ser posiblemente difícil. En verdad firmo que el que haga esto creyéndolo y con convicción necesariamente va a traer luz a su vida y a su nación, y eso es lo que todos necesitamos.

martes, 17 de agosto de 2010

Esta guerra


Pues finalmente entendí que todos estamos en medio de más de una batalla. La batalla más grande la libramos en un mundo del cuál tenemos poco conocimiento, sin embargo sus resoluciones, victorias y fracasos vivimos continuamente; construyen muchas veces nuestro presente y sientan las bases de nuestro futuro.
Ésta guerra, a diferencia de las demás que suceden en nuestro mundo, inevitablemente afecta a cada uno de sus habitantes. No sólo los afecta sino que trastorna sus vidas para bien o para mal por completo. Esta no es una guerra de tonos, es una guerra radical, toda negra o toda blanca.
En esta guerra no hay términos medios y la misericordia con el enemigo es nula, por ambas partes. Es una guerra de la cual eres actor o extra, pero a diferencia de las películas no sólo apareces eventualmente en el marco de la trama sino que te ves completamente afectado por las decisiones de los protagonistas.
Nuestro enemigo lleva siglos entrenándose, aprendiendo todo sobre el comportamiento humano, con capacidades de adivinación conseguidas por tanto poderes sobrenaturales como por casi conocimiento completo de nosotros. Es consciente de nuestros vicios, nuestros defectos, lo que no nos gusta de nosotros y probablemente a escrito cada una de las palabras que hemos pronunciado, en buenos o malos momentos, con el fin único de destruirnos con ellas mismas. A medida que decimos necedades él gana poder.
Es un enemigo muy astuto, sutil y aún más inmisericorde; su única meta es vernos tan destruidos y nulificados como sea posible.
Independientemente de que entremos o no en batalla con él, ya quiere destruirnos. No es de que hayamos hecho algo para ofenderlo, es que nuestra existencia misma lo incomoda, lo acongoja, lo fastidia, porque le recuerda su inevitable fin. El punto es que él ya nos odia y está en nosotros darle frente a la batalla que desde que llegamos a este mundo nos ha declarado o simplemente dejarnos llevar por las resoluciones que toma sobre nuestras vidas.
Fue concebido con mucho amor y fue lleno de sabiduría y belleza como ninguna otra criatura.
Su pecado fue la rebelión y es completamente imperdonable delante de los ojos de Dios.
Como su fin ya no tiene vuelta atrás busca llevarnos al mismo que él. Todo lo malo está en sus deseos y la perversidad en sus intenciones.
Ha enceguecido al mundo y lo seguirá haciendo durante un tiempo.
Odia profundamente la humanidad y está consiguiendo llevarla al punto máximo de su destrucción a través de ella misma.
Necesita de medios para moverse y muchos de nosotros nos hemos convertido en ocasiones en ellos.
Esta es una batalla en la cual participamos independientemente de nuestra decisión. La guerra está declarada y vivimos día tras día las consecuencias de esta resolución.
Puedes creer o no en ello, eso no hace que deje de pasar.
Puedes actuar o no en ella pero inevitablemente te va a afectar.

La canción "Soldado" de Juan Luis Guerra toma otras dimensiones...

Gracias Dios! Gracias Jesús! Gracias Espíritu Santo!

Bendice Señor a todo aquél que lea lo que escribo y abre su entendimiento a tus misterios, trae paz a su vida y responde esa duda que tanto lo molesta.

En el nombre de Jesús...

Amén

lunes, 9 de agosto de 2010

Congruencia

Puede que a uno le digan las cosas mil veces, que se las reiteren de mil maneras diferentes...puede que veas tus posibles errores reflejados en las más cercanas realidades inmediatas, escuches historias que relatan perfectamente algo que estás viviendo (y su nefasto e inevitable final), y se haga todo lo humanamente posible por demostrar que estás en un error. Puede que hasta vayas la milla extra y sepas a ciencia cierta que en verdad estás en un gran error, sin embargo sigas empeñado en tu necedad.
Y en verdad, ¿quién actuará en contra de la voluntad? Fue uno de esos regalos divinos que trascienden toda autoridad, pues si bien puede que uno hasta siga instrucciones, la obediencia va un poco más allá y exige una actitud, algo en el interior, que ni el que instruye puede discernir.
No entiendo por qué somos tan tercos. Es como si creyésemos que el seguir en nuestro error nos da cierto grado de superioridad. Como si el reinventar la rueda cambiara de alguna manera el fin mismo de la rueda. Como si necesitáramos estrellarnos siempre para aprender. Es ese sentimiento hedónico que yace en las personas, el cual las impulsa a actuar a sabiendas de lo estúpido de la misma acción, pero con la esperanza en que por ser uno, todo será distinto...confiados en que al final todo será placer sin dolor. Si...CLARO!
Creo que en eso radica la rebeldía, crees que por desobedecer eres más que el que te está demandando algo. Quizás por eso nuestra carne disfruta el desobedecer, porque cree que así se hace superior...NOT
Generación tras generación vamos llevando más allá esta terca, necia e insensata manera de pensar. Cada vez nos obligan más a experimentar absolutamente todo con el fin de conseguir experiencias propias y en torno a ello formar algún concepto, establecer algún parámetro, que tiene como distintivo único de todos los anteriores el ...YO LO VIVÍ.
Y sabemos que las drogas están mal...pero bueno, YO soy diferente, así que tengo derecho a probarlas. Todos los que las han probado han abierto su vida a una nueva dependencia, en algún nivel, pero YO soy la inexistente excepción.
Y sabemos que esa persona en verdad no nos va a traer nada bueno, más que nada porque ya ha dañado a todas las que con él/ella se ha involucrado anteriormente, PERO COMO SOY YO todo será diferente...
Y vemos cómo esa actitud recurrente, ese pésimo hábito, lo único que hace es reiterar los daños en nuestra vida, acentuarlos; además de obligar a los que nos rodean a fletarse nuestra pesades, llamándola "parte de mi personalidad" y así no permitir que haya un cambio en nosotros...
Y creemos que por ser irreverentes con nuestras autoridades (papás, profesores, líderes, jefes, gobernantes) nuestros semejantes nos van a respetar. Claro, porque si tu siembras irrespeto, cosechas respeto, ¿no?
NOT.

"are you stupid or something?...momma says stupid is as stupid does" (Forrest Gump and Jenny's first talk)

Pues bien, no soy quien para juzgar pues vaya que he sido rebelde en algunas cosas en mi vida, pero me harté.
Entendí que el obedecer trae mayor bien a mí misma que a los que me dan la instrucción. Entendí que si no cambio, si no cedo, si no entiendo, la única que sufre soy yo...porque finalmente la vida es MÍA, a mí me la dio Dios.
Antes al leer la Biblia y ver tantos "no...no...no..." yo decía...ok, entonces ¿qué sí?
Entendí que Dios nos negaba las cosas porque la única forma de establecer límites claros es por medio de un "hasta aquí"...y ¿de qué manera puedes establecer un "Hasta aquí" más efectivamente que con un "no"?
Entendí que esos "no" en ninguna manera afectaban para mal o para bien la existencia y supremacía de Dios. La verdad, Él hizo todo y es completamente soberano, puede prescindir en cualquier momento de nuestra existencia, sin embargo por su infinita gracia y misericordia no lo ha hecho. Esos "no" son para bien de nosotros. El Dios que conozco es un Dios bueno, un Dios que en su Palabra habla de establecer un reino de Justicia, Paz y Gozo. Un Dios que vino a pregonar libertad. Libertad de la inseguridad, insatisfacción, incertidumbre, depresión, tristeza recurrente, enfermedad...y tantas otras cosas que en verdad nos esclavizan.
Él no necesita hacer algo para estar bien, sin embargo nosotros sí. Vagamos incesantemente en busca de la felicidad, de la plenitud, de llenar ese hueco en nuestro interior. Esos "no" representan las cosas que si hacemos inevitablemente van a traer todo lo contrario a aquello que buscamos. Esos "no" se traducen en "de verdad no te conviene, sin embargo te he dado un criterio para decidir".
Entendí que el no sujetarme a la voluntad de Dios no cambia en lo absoluto a Dios, pues lo cierto es que su voluntad se va a satisfacer independientemente de mí, sin embargo el sujetarme a ella me mete en ese tren de lo bueno, agradable y perfecto...eso que no tengo pero tanto busco.
El Padre Nuestro no en vano dice "hágase tu voluntad, así en la tierra como en los cielos". La voluntad de Dios necesariamente es mejor que la voluntad humana...nuestra voluntad se esconde en medio de tanta incertidumbre, sin embargo su voluntad es "buena, agradable y perfecta". ¿Quién puede saber más que necesitan los seres humanos que quien los diseño?

Podemos seguir intentando, podemos seguirnos equivocando. PODEMOS, en verdad que somos libres de. Lo único que veo hoy en día son hordas de gente haciendo lo que en verdad se le antoja, sin saber a ciencia cierta por qué, para qué lo hace o qué consecuencia acarrea lo que hace (pero está haciendo lo que quiere, eso que ni qué).
Eso si, una vez que hacemos lo que queremos perdemos TODO derecho de quejarnos y debemos asumir por completo la responsabilidad de nuestras PROPIAS acciones. Nada de echarle la culpa a Dios, a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestra familia...hicimos lo que quisimos, ¿no?

"El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y llevan el daño"
Prov. 27:12

jueves, 5 de agosto de 2010

Su amor se antepone a todo argumento contrario a su conocimiento

No recuerdo desde hace cuanto aprendí tanto en tan poco tiempo, en verdad que casi nada sabía hasta ahora por la infinita misericordia de Dios.
He entendido que si bien el temor y el orgullo jamás serán capaces de vestir a alguna persona, siempre tendrán toda la facilidad de desnudarla en cuestión de instantes. Entendí que Dios jamás va a buscar a personas perfectas, sino llenas de defectos con ganas de agradarle, de ser mejores, de generar cambios. Dios no quiere valientes, sino cobardes con corazón dispuesto a serlo. Dios no quiere santos, quiere pecadores que sepan reconocer que lo han sido, que están vacios, que lo hayan ofendido descaradamente, frente a muchos, con el fin de reconstruirlos desde sus cimientos, de establecerse en las profundidades de sus corazones y así mostrarnos que la obra fue completamente suya, disipando por completo cualquier duda sobre la autoría de tal milagro.
Pude ver cómo los frutos no sólo se dan durante el día, sino que muchas veces caen con más fuerza en las noches. Estar en la presencia de Dios es vivir durante el día, todo es claro, todo es obvio…no hay dudas, todo se puede ver. Estar en el mundo es vivir durante la noche. Durante el día jamás será necesario usar una lámpara o tener luz de algún tipo, ya que el Sol se encarga de alumbrar todo y hacerlo lo suficientemente claro. Sin embargo, durante la noche, la lámpara se convierte en algo indispensable. En el mundo necesitamos de nuestra lámpara, necesitamos del aceite que es el Espíritu Santo.
También entendí cómo la terquedad humana puede convertirse muchas veces en la máquina destructora más implacable, menos misericorde y más abrumadora para todo entendimiento. No hay nada humano que se pueda hacer en contra de una convicción firmemente arraigada. Es posible seguir instrucciones sin obedecerlas. Es posible seguir estructuras sin saber nada de su fundamento.
He visto que la Luna llena puede ser uno de los mejores espectáculos dentro de nuestra naturaleza, y como todo lo que nos rodea, es una hermosísima metáfora de lo que somos con Dios. La Luna no puede brillar sin la luz del Sol, así como sus hijos no pueden externar las maravillas de las buenas nuevas sin el poder de Dios. Puede que queramos cambiar el mundo por todos los medios, pero el único que nos ha dado la capacidad de hacerlo ha sido Jesús, con su muerte, tras su resurrección, por el poder de su Espíritu.
He entendido que el Espíritu Santo es mucho más que lo último tras una bendición. Representa la tercera persona de Dios, la cual hace efectivo todo Su poder en la Tierra. Sin él es imposible demostrar lo que es Dios, lo que hace y cómo lo hace. Sin él es imposible entender los misterios del Reino.
He entendido que se necesita muy poco para ofender pero o toda una vida o misericordia de lo alto para sostener y restaurar. Sin embargo, el amor de Dios se antepone a cualquier falta humana, eso me hace amarlo aún más.
Vi que en verdad como dice algún proverbio, la tristeza humana sólo trae muerte, sin embargo la tristeza que viene de Dios trae genuino arrepentimiento y cambio, para construcción. Llega con edificación, no con destrucción, convirtiéndose en un instrumento de alcance para transformar corazones igual de desolados.
Comprendí tras escuchar atentamente que si en verdad quiero que las cosas a mí alrededor cambien, debo dejar de pedirle a Dios que lo haga. Si quiero que algo cambie a mí alrededor necesito que Dios me cambie a través del poder de su Espíritu, y como consecuencia externar el cambio que he vivido. El cambio verdadero no viene tras una respuesta alcahueta de Dios, sino tras un trato impactante, diferente a todas mis expectativas, muchas veces hasta opuesto por completo a ellas, el cual trae como consecuencia que nosotros mismos alteremos nuestro entorno, a favor de lo que buscábamos inicialmente. Todo este proceso Dios nos lo concede acompañados de su mano, para que no duela tanto; protegidos por su Espíritu, de día como nube y de noche como columna de fuego. Así, el cambio generado es muy superior a la idea de cambio que nosotros teníamos, pues es llevado por Él y para Él. Él sabe mucho más que cualquiera lo que es bueno, agradable y perfecto, pues tal es su voluntad.
He comprendido que las personas son liberadas en el nombre de Jesús, son salvadas por el mismo nombre, sin embargo el género de incredulidad y falta de fe únicamente puede ser desarraigado por medio del ayuno y la oración…no hay más forma.
Finalmente, pese a toda falta humana y toda torpeza en la que nos movamos y con la que convivamos, el amor de Dios trasciende todo ello y por mucho. Los seres humanos limitamos el poder de Dios porque no cabe bajo nuestros parámetros convencionales. Algo tan grande no nos cabe de alguna manera en la cabeza. Por ingenuidad, torpeza, ignorancia, siempre reducimos la magnitud de Dios…quizás porque queremos hacerlo algo mucho más tangible y en dado caso prescindible. Queremos pensar que podemos vivir sin Él y por eso encogemos su poder y limitamos sus dimensiones. Eso es natural hasta que en verdad lo conocemos, entonces nos vemos obligados a romper todo ello y asimilar su naturaleza tanto como nuestra mente humana nos lo permita. Dicen que lo más que un ser humano ha podido usar de su cerebro es el 8% o algo así, menos del 10%. Esto es para personas excepcionalmente inteligentes. Si en verdad comprendiéramos todas las dimensiones de Dios estoy segura de que alcanzaríamos el porcentaje faltante. En verdad la mente humana es supremamente poderosa, Dios no escatimó en nada al hacerla…y si lo hizo así fue con el fin de que en algún punto de nuestras vidas todos pudiésemos asimilar al máximo lo que Él es y lo que comprende.
Amo a Dios profundamente, porque pese a mí misma ha hecho cosas grandes en mí vida y en la de los que me rodean. Gracias Dios por haberme amado desde antes de la fundación del mundo. Gracias por permitirme perder tanta “razón” para ganar pasión, pasión por lo que eres, pasión por lo que implicas, pasión por lo que representas, pasión por todo lo que hay en ti y deseas que haya en nosotros. Es tiempo de cosechar lo que no he sembrado y de segar con una mano lo que la otra a penas está sembrando.